jueves, 1 de septiembre de 2011

En el Norte.



Soñar para despertar de esta realidad.



Para intentar convencerme a mi misma de que no he vuelto a rebuscar en mi memoria esos momentos que tanto echo de menos.



Para repetirme una y otra vez en mi mente que no debo volver a pensar en ti.



Que la distancia es demasiado grande como para volver a verte.



Para de una vez por todas empezar a creer que no te importo. Creo que tu piensas, que tu a mi tampoco. Pero tampoco tengo suficiente valor como para decirte que si.



Que nisiquiera puedes llegar a imaginar que todas las noches sueño contigo y el tiempo vuelve a pasar como aquel ritmo de Jazz. Lento, suave.



La realidad me consume, pero más los sentimientos.



Y no llego a entender porque una persona a la que nunca voy a volver a ver puede aparecer en cualquier lugar de una ciudad que no le corresponde. Hasta en el reflejo de los espejos te veo detrás de mi.



Y luego desapareces. Como tus promesas. Como las despedidas.



Como una gran equivocación parecida a un espejismo.







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Recuerdos