sábado, 15 de octubre de 2011

World


El aire me golpeaba la cara. Y el mar se veía tan infinito como siempre. Era un día de Agosto que podía haber sido como otro cualquiera. Vulgar y aburrido. Pero yo sentía que la libertad y la felicidad estaban -Quizás- más cerca que nunca de mí. Y no dudaba en atraparlas las dos para siempre. Tenerlas conmigo para esos días en los que no estabas a mi lado.

Seguíamos andando por aquella ciudad. Tu ciudad. Nunca llegué a pensar que la recorreríamos hablando de cualquier cosa, despreocupándonos por todo un momento, y sobre todo tu y yo.

Creo, si aún no me fallan los recuerdos, que ese fue uno de los mejores días de toda mi vida. Aunque ahora, seguro que tu no querrás volver a recordarlo. Yo lo hago a diario. Por todas esas risas sin sentido por aquel "No me creo que estemos aquí" por aquel "Para siempre" que nunca debimos de decir. ¿Sabes porque? Porque esos son los que menos se cumplen.

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Recuerdos