domingo, 13 de mayo de 2012
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Esos dos ojos esconden algo más que una atracción física. O eso han querido decirme ellos. No he podido observarte mucho, no todo lo que me gustaría. No he podido quedarme horas y horas mirando tu rostro como si no hubiese nada más importante en el mundo. En verdad, casi no te conozco. Y tu ¿Sabes quién soy? ¿sabes la felicidad que has generado en mi? Creo que estoy haciendo de un pequeño sentimiento algo más.Algo grande e importante -como siempre- y esta vez no quiero estrellarme contra el muro de la realidad del "Deja de soñar, despierta, ¿No ves que todo esto se ha vuelto una pesadilla?" No quiero que me prometas que vas a estar ahí. Las promesas son esos actos que olvidamos primero. Tampoco quiero decirte "Te quiero" tan pronto, porque hacen demasiado daño. Decir un te quiero a veces quizás es el peor puñal que podemos emplear para los sentimientos. Porque se queda ahí grabado, como una cicatriz que empieza a abrirse y a sangrar en los peores momentos.
Quiero explorar de tu mano el mundo que hay detrás de tu sonrisa. Hacer que toques las nubes con la punta de los dedos con tan solo con hacerte sonreír.Ahora la pregunta más difícil de responder es ¿Aceptas?
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